1.- ¿Qué problema quieres sanar?

 Un dolor

 Una relación difícil

 Algo de tu trabajo, algo que te desagrada o te angustia

 Un proyecto que no acabas de terminar

 Crea una imagen de ello, que te permita percibir todo el malestar o dolor que sientes. Observa bien en tu cuerpo ese malestar, disgusto, falta de energía; también date cuenta de las palabras o frases que te vienen “no voy a poder”, “no tiene solución”, etc.

  1. La conexión con tu máxima energía.

Haces una inspiración profunda. Te conectas con tu centro unos segundos. Ahora decides respirar desde el corazón, durante varios segundos. Procura mantener esta respiración durante todo el ejercicio.

Recuerda algo que te produce felicidad, plenitud, bienestar máximo: algo bello, una sonrisa, la cara de un niño, etc.

Si has elegido un dolor físico, necesitas encontrar una zona de tu cuerpo que te hace sentir bien, relajado, cómodo, expandido.

Ten la imagen de lo que te hace sentir bien delante de ti a una cierta distancia, ligeramente por encima de la línea del horizonte.

Mírala durante un minuto, percibiendo y disfrutando de todas las sensaciones que te produce, sintiendo la energía expandirse en ti.

 3.- Manteniéndote en esta sensación de energía y de plenitud, miras ahora la imagen de lo que quieres sanar.

Quédate unos segundos mirando lo doloroso con las sensaciones de la imagen de plenitud.

Luego vuelves a recargar tu energía mirando de nuevo la imagen de plenitud.

Haz este vaivén de la mirada varias veces, de una imagen a la otra, hasta sentir que las dos imágenes te producen la misma sensación: el dolor, la angustia o la impotencia han desaparecido, en su lugar sólo sientes energía de bienestar.

Una nueva frase habrá surgido de tu interior: “ya está”, “sí, puedo”, “qué bien”, etc.

 4.- Ahora puedes acercar las dos imágenes para unirlas, una junto a la otra, y disfrutar de una única sensación de energía y bienestar, durante unos segundos, repitiéndote tu frase sanadora.

 5.- La prueba de fuego: haces desaparecer la imagen de bienestar y felicidad, y sólo se queda la imagen que querías sanar, que ahora te tiene que producir tanta energía, bienestar y felicidad como la imagen de plenitud. Acompáñalo de tu frase sanadora. Disfrútalo el tiempo que te apetezca.

(EJERCICIO DE BRIGGIT CHAMPETIER DE RIBES)

Si te interesa profundizar más en tu Snación, puedes pedir una sesión de Constelaciones Familiares con KilyOM Leyre y Francisco Javier.