Esta carta la escribes de tu puño y letra. La lees durante 7 días seguidos y luego la quemas. Puedes enterrar
las cenizas en una planta.

 

Te veo mamá y me veo en ti.

Me veo en tus grandes virtudes y me veo también en todo aquello que me juré que jamás repetiría. Solía pensar en la vergüenza que sentiría si llegara a parecerme a ti y llegué a borrar todo rasgo que me identificara con ello. Pronto descubrí que todo aquello que rechazaba de ti se manifestaba en mí con más intensidad. Irónicamente, huir de ser como tú me acercaba más a ti.

Cuando logré ser capaz de reconocer esta dinámica, pude sanarme a mí y así también sanar mi linaje femenino.

Te agradezco que aceptaras la tarea de ser mi madre. Te libero de toda idealización que yo haya formado de la madre perfecta y de mi insatisfecha necesidad de que cubrieras todas mis expectativas. Olvidé verte como mujer, esposa, hija, ser; mi egoísmo quiso encasillarte en el rol de madre y te llené de la carga de mi ideal, sin considerar tus propias necesidades en el camino. La ilusión me cegó y no pude ver tu perfección. Eres tal cual te elegí y como mi Alma necesitaba para aprender. Ahora sé que contribuiste impecablemente a la Evolución de mi Ser.

Agradezco que hayas sido el nido de Amor, que dio vida al maravilloso cuerpo que yo he venido a habitar, sabiendo de antemano todas las vicisitudes que este cuerpo trae conmigo. Y elegí conscientemente las lecciones que de él quise aprender. Tu capacidad de recibirme calurosamente me ha enseñado a Amar. Tu aceptación incondicional me invitó a amarme tal cuál soy. El hogar que hallé entre tus brazos me impulsó a establecer mi hogar en mí y a ser yo mi propio centro. Con tu forma de ser, mamá, se forjó la forma en que yo sería una mamá para mí.

Todo lo que haya en mí pendiente por sanar, lo asumo como mi responsabilidad.

Pido perdón por toda la historia de sufrimiento que yo desde mi ignorancia e inmadurez, haya co-creado contigo. Lo siento, dormía pero ya desperté. Desperté al Amor que siento por ti. Amor al Ser Divino que eres, más allá de tu etiqueta de madre. Ahora te amo sin títulos y sin apegos.

Ahora sé y siento que somos dos Seres amándonos en nuestra libertad de Ser.

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