Según la Descodificación cuántica.

Desde el punto de vista de la ley natural y dejando por un momento al margen la moral social con sus limitaciones, podemos concluir que la persona que acusa, que denuncia o que se siente amenazada se encuentra representando una programación “degenerada”, en sí misma, ya que involucionó de generación en (de) generación.

A modo histórico, esto se fue activando en cuanto la primera mujer (normalmente sexuada), comenzó a rezar por su pureza toda vez que se sentía sucia en cada pensamiento escondido, (tan natural como la vida misma por otro lado).

Enormes masas de energía emocional de repudio, auto-castigo y laceración, fueron acumulándose en la sombra creciente del inconsciente colectivo con cada acto de represión, de las fuerzas naturales ya cercenadas por los activadores de la penitencia, de la culpa y del pecado moral disfuncional, amasado en un paradigma de “pensamientos impuros”, de castidades obligadas y de “virginidades santas”, idealizadas a través de los modelos propuestos en el manual de referencia, todavía considerado hoy como “el libro sagrado por excelencia”.

Aquello que se rechaza, se repudia, se siente o se percibe como hiriente, sucio o pecaminoso, se proyectará como hiriente, sucio o pecaminoso convirtiéndose entonces por oposición en la demanda más activa; si no en la vida del penitente en las siguientes generaciones.

Así, el sexo percibido con violencia será vivido en forma de abuso o violación.

El sexo percibido como pecado se vivirá en forma de adicción.

El sexo concebido como fuente exclusiva de supervivencia o de procreación será vivido en forma de prostitución.

El Sexo reprimido se transformará en sexo pervertido.

Los votos de castidad y reclusión darán como resultado los mejores actores porno…

La sociedad adolece de los conocimientos más elementales sobre las causas y los efectos entre generaciones, de ahí que los resultados sean juzgados de forma completamente descontextualizada y unilateral, en una cadena sin sentido donde los causantes se tornan acusadores y los acusados causa, mientras las causas reales continúan contrariadamente operativas, creando una y otra vez la desproporcionada versión de la realidad que todo el mundo juzga y casi nadie comprende.

José Vaso

SESION DE ACOMPAÑAMIENTO HOLISTICO